“Dios escribe recto sobre líneas torcidas”

Rosa Rodríguez estuvo 10 años de su vida intentando formar una familia, pasó por tres clínicas de fertilidad tratando de concebir. “Es muy duro porque se gasta muchísimo y la frustración de intentar y no quedar es terrible. Sentí en un momento que me estanqué, originalmente el problema de fertilidad era de mi esposo, pero cuando va pasando el tiempo te haces más infértil, la edad juega un papel muy importante”, explicó.
 
Rosa se casó a los 29 años de edad, estuvo un año sin utilizar métodos anticonceptivos porque quería tener bebés, al tiempo, esta pareja comenzó a preguntarse qué estaba pasando, por lo que buscaron ayuda médica y descubrieron que el esposo tenía problemas en los riñones. “Los hombres son más miedosos para hacerse operaciones, iniciamos un tratamiento, pero cuando vio que era de operación se acobardó y fue pasando el tiempo”, relató Rosa, quien además nos contó que le practicaron 6 inseminaciones artificiales, “Me hacían una hoy y otra mañana, llegó el momento en el que dejé de ovular, la edad ya no me ayudaba, vendí mi carro para usar el dinero, nos ayudábamos mucho, pero cada vez que hacíamos intentos eran infructuosos”.

De tanto luchar esta mujer decidió rendirse y pensó que no podía ir contra los designios de Dios. “Si el decidió que no puedo tener bebés, no los tendré, y dije hasta aquí llegué, pero definitivamente Dios escribe recto sobre líneas torcidas”. Rosa nunca pensó que el tener un esguince en uno de sus tobillos la llevaría a conocer a una persona que marcaría su destino. Una señora de apellido Gómez, estaba sentada a su lado en el consultorio del traumatólogo, ella iba al médico porque tenía tres meses siendo madre y era tanto el amor que le tenía a su hijo que de mantenerla cargada se lesionó uno de los hombros. “En ese momento me contó que ella tuvo problemas de fertilidad y me habló del Doctor Luis Alberto Burgos, experto en fertilidad, eso me dio ánimos”, sintió que la señora Gómez la impulsó a seguir adelante.

Cuando Rosa visitó al Doctor Burgos, este observó que le habían practicado una serie de tratamientos sin tomar en cuenta que aparte de los problemas de su esposo, ella tenía síndrome de ovarios poliquísticos y miomas. “Con esa condición, no podía tener bebés, me sometieron a una operación y a un tratamiento de los ovarios para que crecieran óvulos y folículos. Luego de 8 meses logré concebir por medio de una técnica llamada in vitro. Hoy cuando vi a mi bebé fue impresionante, una cosa muy bonita, además el médico es una persona muy humana, te aseguro que si tienes un problema de fertilidad él te va a decir lo que es, en otro lugar tardarías 5 años con tratamientos y no quedarías embarazada” concluyó Rosa.